Técnicas para detener el sangrado: ¿Cómo controlar heridas de bala y traumáticas?

Introducción

El sangrado grave es una de las principales causas prevenibles de muerte en lesiones traumáticas, como heridas de bala o accidentes. Si no se trata a tiempo, puede poner en peligro la vida en cuestión de minutos. Este artículo presenta cinco técnicas esenciales para el control del sangrado.


Técnicas para detener el sangrado

2.1 Presión directa

Esta es la forma más sencilla y común de detener el sangrado.

Cuándo utilizarlo:

Para sangrado leve a moderado, como:
- Pequeños cortes o raspaduras
- Heridas de arma blanca superficiales
- Pinchazos menores o lesiones superficiales

Pasos:

- Póngase guantes o utilice un paño limpio para protegerse.
- Presione firmemente sobre la herida con la palma de la mano o los dedos.
- Mantenga una presión constante hasta que el sangrado disminuya o se detenga.

Consejos:

- No levante el paño ni libere la presión para revisar la herida demasiado pronto.
- Si la sangre se filtra, coloque otra capa de gasa encima; no retire la primera.

Técnicas para detener el sangrado: presión directa

2.2 Empaquetadura de heridas

El taponamiento de heridas se utiliza para lesiones penetrantes y profundas donde la presión directa por sí sola no es suficiente para detener el sangrado.

Cuándo utilizarlo:

- Heridas de bala
- Sangrado profundo en zonas como el muslo o la axila.
- Heridas que no se pueden controlar con simple presión.

Pasos:

- Tome una gasa hemostática o un paño limpio y aplíquelo suavemente en la parte profunda de la herida, capa por capa.
- Aplique presión firme y constante hasta que el sangrado disminuya o se detenga.
- Cubrir la herida con un apósito y asegurarla con una venda.

Por qué funciona:

- El empaque presiona directamente los vasos sanguíneos profundos, ayudando a controlar el sangrado interno.
- Especialmente útil para zonas donde no se puede aplicar un torniquete, como el cuello, el hombro o la ingle.

Técnicas para detener el sangrado: empaquetamiento de heridas

2.3 Aplicación del torniquete

Se utiliza un torniquete para sangrado severo en los brazos o piernas cuando la presión directa o el taponamiento de la herida no son suficientes.

Cuándo utilizarlo:

- Sangrado grave de una extremidad que no se puede controlar mediante presión o taponamiento.

Pasos:

- Coloque el torniquete a unos 5–7 cm (2–3 pulgadas) por encima de la herida, evitando las articulaciones.
- Apretar el torniquete hasta que el sangrado se detenga por completo y comprobar que no hay pulso en la extremidad más allá del torniquete.
- Asegure el torniquete para que no se afloje y anote claramente la hora en que se aplicó.
- No retire usted mismo el torniquete; espere a que lo haga personal médico profesional.

Consejos:

- Usar un torniquete durante demasiado tiempo puede dañar el tejido debido a la falta de flujo sanguíneo.
- Por lo general, no lo mantenga puesto más de 2 horas y, si es posible, controle periódicamente el sangrado y el estado de las extremidades.

Técnicas para detener el sangrado: aplicación de torniquete


2.4 Vendaje de presión

Se utiliza un apósito de presión después de haber controlado el sangrado para mantener una presión constante sobre la herida y evitar que el sangrado comience nuevamente.

Cuándo utilizarlo:

- Después de detener el sangrado inicial, para asegurar el apósito y mantener una presión constante.

Pasos:

- Mantenga la gasa o el apósito original sobre la herida; no lo retire.
- Envuelva una venda o venda elástica uniformemente alrededor del área para mantenerla firmemente en su lugar.
- Asegúrese de que esté lo suficientemente ajustado para poder aplicar una presión suave, pero no tan apretado como para cortar el flujo sanguíneo.

Por qué ayuda:

- Mantiene una presión constante sobre la herida y evita que vuelva a sangrar.

Técnicas para detener el sangrado: vendaje compresivo

2.5 Agentes hemostáticos

Los agentes hemostáticos son productos especiales que ayudan a que la sangre coagule más rápido, lo que facilita detener el sangrado abundante.

Tipos comunes:

- Polvos o apósitos hemostáticos (como Celox o QuikClot)

Cuándo utilizarlo:

- En situaciones de emergencia al aire libre, en el campo de batalla o remotas.
- Cuando la ayuda médica profesional no está disponible de inmediato

Modo de empleo:

- Aplicar el agente hemostático directamente en la parte profunda de la herida.
- Combínalo con el empaque de la herida, presionando firmemente para ayudar a que el producto actúe.
- Mantenga una presión constante hasta que se detenga el sangrado.

Por qué ayuda:

- Funciona eficazmente en caso de sangrado profundo o severo.
- Mejora el efecto de la presión directa o el empaque, aumentando las posibilidades de un control exitoso del sangrado.

Entendiendo el sangrado severo

Antes de aplicar cualquier técnica de control de sangrado, es importante comprender el tipo y la gravedad del sangrado.

Tipos de sangrado:

- Sangrado arterial: Sangre roja y brillante que sale a borbotones con cada latido. Es rápida y potencialmente mortal.
- Sangrado venoso: Sangre de color rojo oscuro que fluye de forma constante. Más lento que el sangrado arterial, pero aun así peligroso.
- Hemorragia capilar: La sangre supura lentamente de pequeños vasos. Generalmente es leve y no pone en peligro la vida.

Por qué es importante la ubicación:

- El sangrado de los brazos o las piernas a menudo se puede controlar con presión directa o un torniquete.
- El sangrado de zonas como el cuello, la axila o la ingle es más profundo y más difícil de controlar, por lo que a menudo es necesario taponar la herida o usar agentes hemostáticos.

Signos de sangrado potencialmente mortal:

- Sangre que brota o sale a borbotones rápidamente
- Grandes cantidades de sangre empapando la ropa o formando grandes áreas húmedas
- Sangrado abundante que no se detiene

Conclusión clave:

Cualquier sangrado grave debe tratarse como una emergencia. Incluso si el sangrado parece controlado, la persona aún puede presentar hemorragia interna, riesgo de shock o daño tisular, por lo que siempre se necesita ayuda médica profesional de inmediato.


Conclusión

Una hemorragia grave puede poner en peligro la vida en cuestión de minutos, pero una acción rápida y adecuada puede salvar vidas. Al aprender y practicar técnicas como la presión directa, el taponamiento de heridas, el uso de torniquetes, los apósitos compresivos y los agentes hemostáticos, puede marcar la diferencia en una emergencia.

Recuerde, incluso si el sangrado parece controlado, la persona podría necesitar atención médica profesional. Mantenga la calma, actúe con rapidez y no dude en pedir ayuda; su conocimiento y respuesta oportuna podrían ser la clave para la supervivencia.

Práctica con un simulador de traumatismos de heridas

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